Feng Shui es un arte tradicional chino de observación y armonización del entorno para favorecer el bienestar general de las personas.

En la práctica, Feng Shui se traduce en decisiones concretas y en ocasiones tan sencillas como: dónde ubicar la cama para descansar mejor, cómo ordenar una entrada para que sea acogedora y favorable, qué zonas conviene priorizar. El uso de los espacios es muy importante. No se trata de decorar, sino de optimizar tu espacio real para que te acompañe, en lugar de perjudicarte.

Feng Shui no es una lista de supersticiones, rituales, ni decorar nuestra casa con objetos al gusto oriental. El Feng Shui sólo se enfoca en los espacios y su entorno, cualquier edificación; desde una vivienda a una nave industrial u oficina, está sujeta a los mismos principios.


En Feng Shui tradicional entendemos que el espacio y la persona deben sintonizar: el Qi del lugar tiene que apoyar la función y a quien lo utiliza. Por eso, no pondríamos a dormir a un niño en un entorno “duro” o demasiado estimulante, porque su descanso necesita un Qi suave y protector; del mismo modo, no ubicaríamos a un empleado en un punto donde el Qi lo bloquee, porque eso drena energía y lo estanca. Debe haber sintonía, entre el espacio y la persona que lo ocupa, para el beneficio de todos.

La entrada es el “primer mensaje” del hogar: despeja el paso, mejora la luz y evita acumulaciones. Debe invitar a entrar, no a esquivar cosas.
Si puedes, coloca la cama con un buen respaldo (cabecero sólido) y una sensación de seguridad. Prioriza la calma: menos estímulos, más serenidad.
Revisa los recorridos: que se pueda caminar sin obstáculos y sin “cortes” bruscos. A veces, mover una sola pieza cambia todo.

Contacta conmigo y te informaré para una asesoría personal o bien puedes apuntarte a una mentoría/curso práctico de Feng Shui en donde aprenderás paso a paso a conocer tu casa y a armonizarla.
